
Comenzamos el viaje y rápidamente nos encontramos en el camino a una figura delicada y hermosa que canta una melodía inspiradora difícil de reproducir. Su vestido es extraño, con forma geométrica y bicolor: blanco y negro. Porta un sombrero espectacular. Nos acercamos a ella y le preguntamos si puede ayudarnos a encontrar el camino para ir al “Horizonte”.
- “¿El horizonte? Es un increíble lugar, yo procedo de allí, pero he vuelto al camino para orientar a todos los que lo buscáis. Sé donde está, pero no puedo revelarlo. Sin embargo os daré algunas claves para encontrarlo. Debéis ser vosotros mismos quienes lo descubráis”.
Invadidos por la curiosidad le preguntamos su nombre.

- “¿Mi nombre? SOY EL PROGRESO”.
Todos deseamos oír sus palabras y todos somos conscientes de que queremos conquistar a esta figura imprescindible para llegar al HORIZONTE. Volviéndose hacia nosotros nos apuntó:
- “Sé que creéis en mí y me buscáis, pero para conseguirme, es importante que conozcáis esto:
Al buscar el progreso, no debéis aniquilar el ayer, sino al revés, debéis buscar y conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear este presente que sin duda es mejor.
Es necesario que tengáis capacidad de observación, de escucha, de análisis y, sobre todo de aprender, y de aprender a aprender.
Es necesario que os atreváis a soñarme y después os afanéis en conquistarme. Yo no soy muy difícil pero me gusta estar con los revolucionarios porque solo ellos son capaces de ser vigías e impulsores de los cambios que necesitamos para avanzar.
Para que esté con vosotros no podéis desperdiciar ni una sola “nota” de conocimiento, de ética, de imaginación, de pasión, de idealismo, de compromiso“.
- “¿Podrías ser aún más clara? ” , le preguntamos.
Nuestra compañera de camino se volvió y con un gran cariño y gracia nos dijo:
- “Mirad, el progreso es como una gran obra sinfónica, como una partitura inmensa. Vosotros ponéis las notas, esas de las que hemos hablado antes, decidís el ritmo, el compás, pero la partitura solo sonará y se convertirá en verdadera música, en arte, (silencio 3”) si está escrita con pasión, empeño, pensamientos positivos, con ideas nuevas y construida sobre una hermosa y sólida armonía basada en el amor y el respeto al ser humano.”
Y, con un guiño desapareció entre los caminos tatareando de nuevo esa música serena pero estimulante, que nos impulsó a todos a querer continuar y nos trajo a la memoria las palabras del poeta: “entiende la vida hacia atrás, pero vívela hacia delante”.
Llegamos entonces a un camino rocoso, con niebla, con dificultades. Dudamos si avanzar y, de repente ante nosotros aparece un personaje inmenso. Viste una túnica de vivos colores rojos y naranjas. Lleva la cara pintada como si de un actor de teatro clásico se tratara y en la mano sostiene un curioso sombrero parecido al yelmo de nuestro querido D. Quijote.
Rápidamente el personaje nos seduce. Le saludamos atentamente y le preguntamos si estamos en la senda correcta para llegar al Horizonte:
- “¡Ah, sí, el Horizonte! ¡En efecto! Estáis en la senda correcta. Pero ya os advierto que no es un camino fácil”.
De nuevo, la curiosidad. Le preguntamos su nombre.

- “LIDERAZGO es mi nombre y me he pasado la vida orientando a muchos otros hombres como vosotros que han transitado este camino para llegar a sus propias metas”.
Nos parece una oportunidad única y comenzamos a charlar con él. Le preguntamos qué debemos hacer para lograr la meta aunque el camino esté lleno de dificultades.
Con bastante humildad pero con la firmeza de un roble, va dándonos unos consejos que incluimos a modo de tesoros en nuestras mochilas particulares:
- “Debéis ser primero líderes de vuestra propia vida. La Vida, queridos amigos, es como una representación teatral en la que cada uno de vosotros es el actor de su propia historia. No es fácil, porque muchos os conformaréis con ser actores secundarios y eso no os lo aconsejo. Es fundamental que escribáis vuestra historia personal vosotros mismos. No esperéis a que nadie os escriba el guión. Aunque tengáis miedo, aunque no sepáis qué hacer, ni cómo, convertios en protagonistas y escribidla poco a poco. Tened coraje y sed responsables.
Pero esto, querido amigos, no es suficiente para llegar al Horizonte. Para alcanzar esta meta que os habéis propuesto necesitáis participar en otra “gran obra de teatro”. En una obra de mucha más envergadura. Una obra COLECTIVA en la que el reparto de papeles será importante y requerirá de la coordinación y la integración de todo vuestro liderazgo personal. Aquí habrá protagonistas, actores secundarios, tramoyistas, director, apuntador, bailarines, etc...Pero TODOS son imprescindibles. Es importante saber ejercer con voluntad firme, confianza y humildad el papel que ha asumido cada uno en esta gran obra colectiva.
Solo si estáis preparados personal y colectivamente podréis alcanzar vuestra meta”.
Estamos a punto de emprender la marcha de nuevo y uno de nosotros le pregunta a nuestro “amigo”:
- “Oye, si tuvieses que decirnos la principal cualidad de un líder cuál nos dirías”
- “El amor, entendido como la entrega y el servicio generoso al otro. ¡¡¡Mucha suerte!!!” Nos dijo.
Cada vez más pensativos pero con la certeza de que vamos en la dirección correcta proseguimos nuestro camino por tierras de La Mancha para encontrar nuestra Meta.
Está ya cercano el anochecer cuando llegamos a una confluencia de caminos. Un curioso personaje vestido de azul y con movimientos delicados pero firmes se cruza con nosotros: Tiene un aspecto etéreo, delicado, mágico, pero a la vez transmite una enorme fuerza. Parece una bailarina sacada de un cuento
Nos saluda y le preguntamos por el Horizonte.
Sonríe y dice: “¿El Horizonte? Claro, lo conozco. Sin embargo no puedo revelarlo, debéis descubrirlo vosotros. Os daré algunas claves para encontrarlo”.
Antes de proseguir le preguntamos su nombre:

- “Soy el TALENTO”.
Entre sorprendidos y esperanzados comenzamos a hacerle todo tipo de preguntas: Donde localizarlo diariamente, cómo llamarlo ante un apuro, cómo podríamos caminar junto a él.... Con una sonrisa serena nos responde :
- “Muchos de vosotros me habéis mitificado y otros muchos apeláis a mi nombre para salvar complicadas situaciones. Otros creéis que os pertenezco y presumís incluso de ello, mientras otros os entristecéis profundamente, os angustiáis y os desorientáis porque pensáis que jamás estaré con vosotros.
¡Qué ciegos estáis! ¡Vuestro miedo os nubla el entendimiento y no os deja pensar! Dejad de buscarme fuera. Yo estoy dentro de vosotros. Estoy en todos y cada uno. En algunos dormido, en otros más o menos activo, en otros frustrado y enojado. En unos soy un niño de corta edad y en otros un sabio anciano.
Tengo la capacidad de adoptar tantas formas como personas. Por eso cada uno de vosotros tenéis un talento único que os hace distintos a los otros.
Buscadlo. Buscadme.
Una vez que me encontréis alimentadme, cuidadme y nunca os abandonaré.
Ah! Y sabed que me gustan los valientes, los luchadores y perseverantes, los que sueñan su vida y trabajan por ello.
Ya os he dado una clave importante: Todos nacéis como originales. Muchos mueren como copias. No permitáis esto.
Encontrad vuestra aptitud, vuestra capacidad para el desarrollo de una ocupación, vuestro saber hacer personal, ese que es innato en cada uno de vosotros y distinto al de los demás. Después creed en vosotros”.
Cuando nos marchábamos, nuestra bailarina nos llamó y nos dijo con voz melodiosa y firme:
- “Dos cosas más amigos:
El horizonte existe y no está muy lejos pero solo podréis encontrarlo si una vez descubráis vuestro talento, lo ponéis en beneficio del interés colectivo. Si no lo hacéis y vuestro talento solo os sirve a vosotros mismos, no llegaréis al horizonte.
Y no olvidéis que el mejor regalo que podemos hacer a otra persona no solo es compartir nuestros talentos, sino revelarle los suyos propios.
Pensad, como si de una danza se tratara, que el camino que vais a recorrer para llegar a vuestra meta es un continuo movimiento. Pero es necesario que la coreografía sea armoniosa y equilibrada y esto solo lo conseguiréis si ponéis vuestros talentos y vuestro movimiento en una dirección común”
Con confusión, pero con cierta esperanza elegimos entre todos el camino que nos parece más acertado de aquella encrucijada y continuamos la búsqueda.
Estamos cansados pero sin duda creemos estar llegando al final del camino. En este momento otro individuo extraño, con un traje plateado y la cara casi tapada se cruza con nosotros. Nos dice: “¿vais al horizonte, verdad?”
Efectivamente, le respondemos, ¿cómo lo sabes?.
- “Estáis en el final del camino y yo soy el encargado de daros el último mensaje. Apuesto a que antes os habéis encontrado a mis otros compañeros: el progreso, el liderazgo y el talento.”
- “Tienes razón, pero dinos ¿Y Tú quién eres?”
- “Soy LA INNOVACIÓN”.

En este momento todos queremos conocerlo de cerca. Todos queremos tocarlo. Pensábamos que era más impersonal, pero debajo de su traje tecnológico y de su aspecto futurista sin duda, había un alma grande y era ésta la que le daba la fuerza.
Nuestro futurista amigo se abre paso entre nosotros y nos dice:
- “Al igual que mis compañeros os daré algunas claves para poder alcanzar vuestro ansiado y merecido horizonte:
No os obsesionéis conmigo. Yo soy hijo de varios atributos muy antiguos: el conocimiento, la curiosidad y la creatividad. No existo en aquellos que no pueden soñar. Al fin y al cabo mi misión es hacer realidad el mundo que soñamos, al que queremos llegar, cambiar las cosas para construir un futuro mejor.”
Muchos fracasan a la hora de intentarlo, no porque no puedan predecirlo, sino porque no pueden imaginarlo.
Soy consciente que estoy de moda y me invitan continuamente a montones de fiestas y reuniones. Mis padres pertenecen al mundo de las ideas, de lo abstracto. Yo en cambio pertenezco al mundo real y mi misión es ser el puente que hace posible que las ideas y el conocimiento se conviertan en progreso, con vuestra ayuda y determinación.
Como veis necesito para vivir interactuar con todos los valores que habéis encontrado en el camino y para poder expresarme en vosotros necesito que tengáis sentido común, capacidad de observación, de análisis, curiosidad y, sobre todo inquietud para cambiar la realidad. Me activo en momentos difíciles y soy experto en sacar de la nada un mundo.
Espero haberos dado las claves para que encontréis el Horizonte amigos. ¡¡¡Mucho ánimo y buena suerte!!!”
De repente, los caminos se cortaron y nos encontramos ante una extensión enorme de tierra sin nada construido. La decepción es absoluta. Delante de nosotros un enorme cartel nos indica: ¡Bienvenidos al Horizonte!
Todos comprendemos entonces que el Horizonte no está determinado, está por construir y que depende de nuestra voluntad cimentar y levantar una Tierra, un Horizonte más o menos próspero. Nos invade la responsabilidad y comprendemos el sentido de nuestro viaje.
Comprendemos que podemos construir el Horizonte que hemos soñado intensamente a lo largo del camino si somos capaces de desplegar nuestros talentos y liderazgo personal para ponerlos al servicio del progreso colectivo, al servicio del Horizonte al que queremos llegar. Es vital la decisión, el coraje y el esfuerzo para hacerlo juntos.
En nuestras almas, mochilas de nuestra vida, quedan los mensajes que sabiamente nos han dado como “pequeñas píldoras de sabiduría” nuestros cuatro amigos.
Aún sentimos cierto desasosiego y pensamos que no sabremos hacerlo. Que es verdaderamente difícil. Nuestros cuatro amigos se acercan juntos ante nuestra sorpresa y con una enorme sonrisa nos dicen:
- “Tranquilos amigos: vuestro éxito, más allá de vuestras capacidades, liderazgo o innovación, dependerá de la fuerza de vuestro compromiso como seres humanos para construir “ese horizonte” que soñáis para vosotros y las generaciones venideras”.
Al fin pudimos descansar.









Twitter
Myspace
Slashdot
Yahoo
Googlize this
Facebook
Meneame